Intentos

Intentos en vano por llamar tu atención.
Porque cada reflejo de tu imagen
será de mi agrado.

Tu sonrisa, mi alma.
Tus ojos, el calor de mi pecho.
Me quema el deseo de besarte.
Me alivia verte.
Me calma escucharte.

Me hiere tu despedida.
Me mata tu rechazo.
Muero en tus sueños.
Sueño con dormir en tus brazos.

Tu dolor es mi dolor.
Tu noche es mi noche.
Tu música es mi música.
Y mi religión en la música.

Son solo intentos en vano por llamar tu atención.

Lucas Seoane. 16 de marzo de 2016.

Aun


Y aun habiendo vencido ese filtro
que nos inhibe de nuestros pensamientos,
hay sensaciones que permanecen igual de naif
y que no nos animamos a decir.

Como ese enamoramiento juvenil
que nos quita el sueño
y que, sin embargo, no somos capaces de manifestar
mediante las palabras correctas.

Conociendo lo ingenuo de dicha situación,
a veces elegimos callar
y guardar bajo siete llaves nuestro sentimiento
sospechando que, del otro lado,
la devolución no sería la anhelada.

¿Por qué callamos? ¿Por qué no arriesgar?
¿Por qué permitir que el miedo nos paralice?
¿O por qué debemos contar lo que nos pasa,
Si a la otra persona no le ocurre lo mismo?

Absurdo, el amor es absurdo.
Exagerar también es absurdo.
No es amor, es obsesión.

La obsesión es absurda. La duda también lo es.
Los celos. Los celos son odiosos.
No son celos, es el ego.

No le pasa nada. No le va a pasar.
¿Y por qué será que aun sabiendo todo esto
no logro quitarte de mi cabeza?


 Lucas Seoane. 16 de diciembre de 2015.

Relatos de un fantasma (inspirado en "Sur", película de Pino Solanas de 1988)

Recuerdos desde el Sur.
Anhelos de lo que pudo haber sido y jamás lo fue.
Historias vivas de un pasado presente,
que se nublan con las sombras que aquejan el barrio.

Futuro, detrás del paredón.
Y ese tango que resuena en el aire,
cuando el viento silba 
su tétrica melodía.

El terror que golpea a los valerosos
y destruye los años venideros.
Los proyectos y las ideas desaparecen.
Las calles se silencian.

Enloquecer por las violentas ausencias.
La esperanza de volver a ver 
los rostros de la niñez,
mantiene vivo el deseo de libertad.

El fantasma del cantor entona palabras de amor 
y de otras utopías que ya no recuerdo.
En la esquina desolada suena el viejo bandoneón,
mientras las copas se rellenan de mentiras.

Detrás del ventanal
se asoma el engaño y la culpa.
No tiene la necesidad de amar,
sino de sentirse amada.

Después de dar vueltas y vueltas
caemos siempre en la misma dirección.
Porque en el Sur, 
en el Sur los sueños son posibles.

Lucas Seoane. 16 de julio de 2015. 

Bien... o mal...


- Hola, ¿cómo estás?
- Bien, ¿y vos?
- Mirá, hace un par de semanas estaba re mal, pero ahora re bien
- Ah...
- ¿Qué?
- Yo te veo mal...
- No, no, ¡estoy re bien!
- Pero, yo te veo mal...
- No, en serio, todo bien. 
- Es que... yo te veo mal... necesitás ayuda...
- Bueno...quizás esté mal entonces y no me di cuenta... ¿Me ayudás?
- ...
- Ey, ¿por qué te vas?
- No quiero estar con gente que está mal, te odio, chau...
- No te vayas...
- ...
- Pero... que raro... si yo estoy bien...


Cuento. Lucas Seoane. 4 de diciembre de 2012.

Se mató

Se mató por amor.
Se mató porque no aguantó más dolor.
Se mató porque se sentía solo.
Se mató porque su corazón no resistió más
y su cabeza no dejaba de pensar.
Se mató porque el último ser vivo
que le demostró afecto fue un perro callejero.
Se mató porque ese perro ya no estaba cerca suyo.
Se mató porque quería ver el cielo.
Se mató porque se cansó de escribir.
Se mató porque no quiso tapar más el Sol con la mano para admirar las estrellas.
Se mató porque amaba la lluvia y admiraba a la Luna.

Se mató porque amaba cada cosa sobre la tierra
y la tierra tarde o temprano se lo quitaba.
Se mató por abandono.
Se mató para no causar más daño.
Se mató para demostrar que un ángel también muere.
Se mató por amar la vida,
y eso ya no era vida.
Se mató porque le dieron la espalda.
Se mató porque le fueron de frente.
Se mató porque nunca le explicaban nada.
Se mató porque se cansó de esperar.
Se mató porque pensó que era lo mejor,
para él y para el resto.
Se mató porque se sentía muerto.
Se mató porque no se aguantaba más,
y los demás tampoco a él.
Se mató porque ya no se sentía querido por nadie.
Se mató, simplemente se mató.

Se mató y dejó una larga carta con los motivos,
aunque ninguno era cierto.
Se mató por cobarde.
Se mató por mentiroso.
Se mató por ser fiel amigo.
Se mato porque amaba demasiado.
Se mató por exagerado.
Se mató porque hacía frío.
Se mató porque ya estaba vacío.
Se mató para ahorrar.
Se mató porque quiso probar algo nuevo.
Se mató para ver si alguien lo iba a extrañar.
Se mató porque se dio cuenta que nadie lo extrañaría.
Se mató por tristeza
pero con la felicidad de emprender un nuevo viaje.
Se mató porque le gustaba viajar.
Se mató porque estaba aburrido.
Se mató por amor.
Se mató...

Lucas Seoane. 27 de noviembre de 2012.

Quince Minutos


Subió sigilosamente,
invadió mi espacio con total atrevimiento,
hasta que sus ojos hicieron ruido en los míos.

De ahí en adelante,
nuestros caminos
coincidieron en indiferencia.

El tiempo se encargó
de dejar un lugar vacío
frente a mi aura.

Ella, perspicaz  y veloz,
se atrincheró en ese espacio
clavándome otra de sus miradas.

Sonreímos ambos
y volvimos a depositar la vista
en los coches que nos rodeaban.

Ella, inquieta, se preocupaba por los demás
y en su valentía conocí el bello sonido de su voz.
Así sucedió: la amé durante quince minutos.
La amé como nadie podía amarla en ese precioso instante.

Su rostro brillaba en la noche.
No hizo falta pronunciar palabra alguna.
No existía sonido posible
que pudiera emerger de mi corazón
y que nos conectara más que  ese amor ignoto,
que crecía y se extendía hacia ella…

Ella, eligió la libertad, se alejó fugaz y escurridiza.
Volvió a desaparecer de mi vida
mientras atónito la observaba marchar;
y en esa agonía supliqué tener la futura posibilidad
de volver a amarla tan solo quince minutos más.

 Lucas Seoane. 23 de mayo de 2012.

Perdón

Deben existir mil cosas
Por las cuales pedirte perdón;
Y si existieran mil formas
De pedirte perdón, lo haría.

Querer hacerle sombra
A aquello destinado a brillar
Es el primero de los errores.
Perdón…

No se pueden silenciar
Las notas musicales.
Pensar en ello
Es el mayor pecado.

Perdón por no comprenderte…
Perdón por apagarte…
Perdón por callarte…
Perdón por alejarte…
Perdón por…

Ojalá quieras perdonarme…

Lucas Seoane. 15 de diciembre de 2011.

Paranoia/Soledad

Luchar día tras día
Contra amaneceres en soledad.
La paranoia no permite
Ver el verdadero rostro del amor.

En un desatino de psicosis,
Matar al pasado
Es la correcta solución
Para recuperar la calma.

La carne rechazada
Clama tu calor.
Cedes ante ella
Y caes en el mismo error.

Te resbalas por no leer
“Caution wet floor”.
Apostar a caballos ciegos
No es de buen perdedor.

Lucas Seoane. 22 de noviembre de 2011.

Desaparecer

¿Y si desaparezco,
Alguien me encontrará?

Se abren puertas
En las que nadie me recibe.
Los pasillos se agrandan
Y camino por los valles de la soledad.

Reposo en la oscuridad,
Observo la nada.
Mientras, sin darme cuenta,
Comienzo a formar parte de ella.

Veo gente pasar por la ventana
Y nadie se detiene a mirar hacia adentro.
Espero llamados que jamás resuenan.
Hasta el eco del silencio
Se ha marchitado.

Catorce sillas vacías me acompañan
Y la pregunta pasa a ser otra...
¿Y si desaparezco,
Alguien me buscará?

Lucas Seoane. 22 de noviembre de 2011.

Casablanca

Siempre es la misma vieja historia.
Tus duras palabras
Vuelven a clavarse en mi
Y el dolor recrudece en mi alma.

Deseo tus besos
Y tu anhelas otras bocas.
Sueño con tus abrazos
Pero tu mantienes distancia.

Me quitas el sueño.
Te instalas en mis pensamientos,
Mientras tu duermes plácidamente
E ignoras lo que por ti yo siento.

Lucas Seoane. 15 de noviembre de 2011.

A mi

Me encanta que quieras estar a mi lado.
Adoro que siempre me lleves.
Amo que seas quién propone.
Me derrite la forma en que me miras.

Te extraño cuando te marchas
Y te pienso todo el día.
En tu apoyo hallo voluntad.
Tu compañía me despabila.

Anhelo tus mimos eternos.
Quisiera que te animes a dar el paso correcto.
Deseo compartir mi vida contigo,
Porque nadie, pero nadie, me trata como tu lo haces.

Lucas Seoane. 14 de noviembre de 2011.

Arco iris

Y me regalo a tus brazos
Mientras te regalas a los brazos de otro...

Tarde,
Sudestada,
Noche,
Frío...

Pequeño Arco iris
Iluminaste mis días
Con recuerdos.

Lograste atraparme
La misma cantidad de veces
Que me soltaste.

Tu destino es el mío.

Trajiste alegría,
Dejaste tristeza.

Después de la tormenta,
Volverás Arco iris.

Lucas Seoane. 2 de julio de 2011.

El Árbol

Llovizna londinense.
El cielo riega sobre la ciudad.
Niebla por lo alto.
El viento golpea las caras.

Transeúntes apesadumbrados.
El subte ruge calor.
Un techo alberga calamidad.
Un árbol mira hacia abajo.

Me detengo a mirar el árbol.
Lo noto triste, solitario.
Sus ramas están alicaídas.
Su tronco torcido.

Sin embargo rebosa de hojas.
Un verde que ni la esperanza podría alcanzar.
Vuelan pájaros alrededor de él.
Y hasta crecen pequeñas flores a sus pies.

La lluvia no parece importarle.
Esas pequeñas gotas lo reconfortan.
Lo acarician y hasta sienten su tristeza interna.
La gente ya no se acerca a ese árbol en un día de lluvia.

Lucas Seoane. 8 de octubre de 2010.

Lluvia

Hoy el cielo también lloró.
Quizás sea porque un ángel
su función no cumplió.

Por primera vez pude caminar
sin secarme las lágrimas
y dejar que estas se confundieran
con las gotas sobre mis mejillas.

Será que “a mi la lluvia me inspira”,
que entre corridas
y gente que se resguarda
sólo pienso en ver tu cara.

Eres la mezcla exacta
entre Eva y la manzana.
Perfecta y tentadora,
como el más bello paraíso.

Y ya no importa si me empapo,
es un improvisado disfraz.
Mis ojos son las nubes
que inundaron nuestra ciudad.

Lucas Seoane. 16 de julio de 2009.

Bosque

Que ganas de dormir
y no despertar nunca más.

Ojos abiertos que no pueden cerrarse,
derraman gotas que inundan este suelo.
Paralizado por el rechazo de tu afecto
muero en pie aunque caiga en mil pedazos.

Que ganas de dormir
y no despertar nunca más.

Alegorías de un pasado luminoso
que tornas en oscuridad peligrosa.
Rompes mi alma y destrozas mi corazón,
Y me dejas sumergido en un llanto que no cesa.

Que ganas de dormir
y no despertar nunca más.

Porque si al llegar un nuevo amanecer
tu cuerpo no está a mi lado,
no quiero cerrar mis ojos en este bosque
y, al abrirlos, descubrir que te he fallado.

Lucas Seoane. 4 de abril de 2009.

Como

Como el Sol, tus ojos me iluminan.
Como el viento, tu voz me orienta.
Como el fuego, tus brazos me abrigan.
Como la fruta prohibida, tu boca me alimenta.

Lucas Seoane. 19 de marzo de 2009.

Triste

Triste, estoy triste.
Seguramente nunca te enteres.
Quizás mañana desaparezca
y tu ni te preocuparás por saber de mí.

Triste, estoy triste,
por tu decisión tan tajante.
Me visualizas como un monstruo
y me quitaste de tu vida,
sin darte cuenta que también
me arrancabas la mía.

Triste, estoy triste
porque me maltratas sin piedad
cuando jamás quise hacerte daño.
He aceptado mis errores
sabiendo que aun así no me perdonarás.

Tiste, estoy triste
porque he perdido tu confianza
y tu ya no reconoces mi cariño hacia ti.
Quizás nunca lo supiste
y por eso estoy triste.

Lucas Seoane. 25 de noviembre de 2008.

Agujero

¿Cuántas veces tendremos que llorar para darnos cuenta que no estamos hechos para ser dos?
Ha sido lindo mientras duró.
Ahora vuelvo a ser el mismo de antes.
Sin sueños, ni esperanza de compañía.
Que tonto fui al creer que, entre tanta mierda, algo bueno podría ocurrir.
Ya no volveré a confiar en palabras dichas sin razón. Mentiras que traen esperanzas en vano.
¿Acaso era lógico que alguien pudiera estar ansiando mi llegada?
Momentos infames que me hicieron olvidar mi verdadero yo para ilusionarme con ser valorado.
Colgaré el cartel de cerrado en la puerta de entrada y me daré vuelta para ni siquiera ver pasar a la gente.
Retomaré la vida a la que me había acostumbrado: mucha soledad, poca compañía y nada de afecto recibido.
Las lágrimas se secarán por fuera y por dentro y ya no esperaré la llegada de nadie que me saque de este agujero.

Lucas Seoane. 02 de noviembre de 2008.

Vacío

Tus lágrimas caen por mis mejillas.
No encuentro palabras para despedirme y no quiero buscarlas.
Pienso en el poema que nunca publiqué.
Aquel que hace un mes hablaba del fracaso y que hoy vuelve a repetirse.
Me duelen los ojos.
Si no estoy contigo, quisiera dormirme y no despertar nunca más.
Soñar que me despierto y que estés acostada a mi lado nuevamente.
Extrañaré sentir tus besos y tu piel.
Sin ti estoy vacío.
Eres el agua que necesito en medio de tanto desierto.
Tengo frío, somnolencia y dolor de cabeza.
Cerraré mis párpados para poder ver tu rostro.
Pero no puedo dejar de llorarte hasta en mis sueños.


Lucas Seoane. 26 de octubre de 2008.

Montaña

Cuanto más subía, más se alejaba de la realidad. Había trepado hasta lo más alto de la vida, hasta que se dio cuenta que en la soledad de la cima se desvanecía su triunfo.
Se dejó caer. Abrió los brazos y cerró los ojos. Mientras viajaba por el vacío sentía como el viento golpeaba su cara. Sabía que tenía mucho tiempo por delante hasta encontrarse con la dureza final. Sin embargo, decidió no pensar en nada. Ni siquiera en aquel abandono que lo llevó a trepar sin compañía la mitad restante de esa cruel montaña.
Antes de saltar a la nada, él ya había reflexionado y comprendió entre llantos que el opuesto al amor no es el odio, es la indiferencia. Su dolor no encontraba consuelo en ninguna explicación.
Cerró sus brazos para darle más velocidad a la caída. Volvió a abrirlos para tomar impulso y en ese preciso instante sintió que alguien lo tomaba de la mano. A su costado, como si fuera un reflejo de sí mismo, descubrió a una total desconocida, en la que pudo leer en sus ojos que ella jamás lo soltaría.
Ambos pasaban por la misma situación y sabían que debían mover velozmente sus brazos, como si fueran alas. Dejaron de caer y comenzaron a flotar lentamente, hasta que tomaron vuelo hacia arriba. Él ya no estaba solo. Volvería a subir, pero esta vez acompañado. No dejaron de mirarse fijamente ni un segundo. Ya no era necesario agitar las extremidades, se abrazaron cálidamente y una fuerza extraña los iba elevando. Los golpes del viento se convirtieron en suaves caricias. Aquel lugar que había dejado atrás entre lágrimas, volvería a ser su ansiada meta.

Cuento. 2 de septiembre de 2008. Por Lucas Seoane.

Uno

Aprendí a darme cuenta
que la soledad es mi único destino.
Que no nací para ser dos
y moriré siendo uno,
abandonado en el medio del camino.

Tropecé de la misma manera
con distintas piedras.
Hasta llegué a creer
que habría esperanzas en lo nuevo.

Descubrí que, no solo lo que toco lo rompo,
todo lo que observo lo alejo.
Soportaré vivir sin sueños
y sin añorar el afecto ajeno.

He vivido bienvenidas.
He sufrido despedidas.
Me han matado mil veces
y jamás me han resucitado.

Lucas Seoane. 01 de agosto de 2008.

El viaje

"Llevo meses encerrado, o años. Ya no lo sé. No recuerdo cómo es estar afuera. Respirar el aire puro. Correr por la calle, sin destino. Pasear por la plaza y tirarme sobre el verde césped a descansar sin estar cansado.
Debo confesar que aquí no lo paso mal. Me dan todos los gustos. No es el paraíso pero comida y comodidad tengo.
El paraíso... Creo que pronto estaré allí. Ayer vinieron a decirme que hoy por la tarde pasaré a mejor vida. No sé qué significa eso, pero me tiene muy inquieto y ansioso. ¿Acaso puede ser peor que esto? Si le dicen "mejor vida", realmente debe ser mejor y eso me da ganas de realizar ese viaje del que tanto hablan. Muchas veces he visto como sacan a mis compañeros cuando los llevan a una mejor vida. Los veo pasar en pequeñas camillas, con los ojos abiertos y una sonrisa en la boca. Guau! Debe ser muy bueno el viaje para hacerlo con los ojos abiertos sin querer perderse el camino.
Ya quedan poco minutos. En instantes vendrán por mí y será la última vez que vea este lugar. Que envidia sentirán mis compañeros cuando me vean pasar por aquí. Si el recorrido no es tan hipnótico como parece, intentaré saludarlos para que no crean que me volví soberbio por ser el protagonista de este lujo.
También debo confesar que extrañaré a mis dos compañeros de este encierro. Con ellos aprendí a hablar otros idiomas: inglés y alemán. Estoy orgulloso de eso.
A mi derecha tengo a un ser muy sabio. Vino del Reino Unido. Es muy religioso. Siempre me cuenta de los seguidores que tenía en Inglaterra. Creo que trabajó de pastor en un campo. Debe ser bella la vida en el campo, ya que cuando me narra sus historias lo hace con una sonrisa de oreja a oreja.
En mi izquierda está el alemán. Tiene mucho carácter y cara de malo, pero es bueno. Él también trabajó en el campo y su función era similar. No tenía seguidores, pero su tarea era la de cuidar a un rebaño de ovejas, que en cierta manera se convertían en seguidores. Al menos él se siente feliz cuando lo explica de esa manera, y yo dejo que así sea. Si aquí todos estamos en la misma situación.
Nuestro pasado ya no importa. Solo es un recuerdo. A todos nos han prometido que pasaremos a mejor vida. Yo una vez tuve una buena vida. Tenía familia, mi cama, mi techo, mi comida... Todo lo que se puede necesitar y mucho más. ¡Me amaban! ¿Hay algo más lindo que sentirse amado? Yo creo que no. Pero también aprendí que no hay dolor más sufrido que cuando ese amor desaparece. O cuando deciden abandonarte sin darte alguna explicación. Pasé mucho tiempo pensando en qué me equivoqué y jamás logré sanar esa herida. Por eso es que espero con ansias este viaje.
¡Ahí se abrió la puerta! ¡Sí! Vienen a buscarme. Espero tener tiempo luego para contarles qué tal es este paraíso del que tanto hablan.
Que bueno, ya me voy a una mejor vida.....
".

Cuento. 27 de junio de 2008. Por Lucas Seoane.

Sueño

Si supiéramos sobrellevar sensaciones salvajes, seguramente seríamos seres sin suciedad. ¿Sirve someternos sin sentido? Ser sucio significa ser sumamente sanguinario.
Supongamos: señores setentones sangrando suavemente. ¡Sufriendo! Solitarios. Sentados sobre sus sillas sin sanidad. Señor, señora, sin su sensibilidad seguramente serán sobados.
Sépalo, ser sensible sirve siempre. Seamos simpáticos.
¿Salvajes? Son sinvergüenzas. Sobran soberbios sobre sus suelos. Solo sobresalen sobre sus sobornos. Sin sentimientos seríamos siluetas sin sentido.
Sumemos sugerencias. Sembremos sin sepelios. Serenidad sin soberanía. Sinceridad sin simulaciones. Sabiduría sin silencios. Sociables. Sobrios. Sofisticados. Sí, solemnes seres sobre suelos sagrados. Superemos sorpresas.
Si sólo somos simples soñadores.


Lucas Seoane. 06 de junio de 2008 (escrito para el juego de la semana en Cuentos y más).

Soy (tu amigo)

Soy idiota...
Soy inmaduro...
Soy callado...
Soy insoportable...
Soy exagerado (en mis poemas).
Pero te quiero.

Soy irónico...
Soy aburrido...
Soy demostrativo...
Soy tranquilo...
Soy lento (es que no me animo).
Pero te quiero.

Soy viejo...
Soy criticón...
Soy tu opuesto (¿Soy tu opuesto?).
Soy odioso...
Soy cabrón...
Soy pesado...
¡Pero te quiero!

Lucas Seoane. 28 de abril de 2008.

Oportunidad

Como un idiota
sigo esperando que vuelvas.
No puedo sacarte de mi cabeza
y tu recuerdo se clava cada vez más hondo.

Me arrebataste
todo lo que me diste
y de un golpe
caí al pozo más profundo.

Ya no sé cómo olvidarte.
Solo una opción me queda.
Sabía que esto sucedería,
era algo inevitable.

Solo intenté convencerme
que el problema eras tu,
que te arrepentirías
y regresarías con tu amistad.

Me di cuenta que la causa
y la razón del conflicto
fue pura responsabilidad mía.
Jamás me diste otra oportunidad.

Como desterrarte
de mi mente no logro
y en mis sueños
ya no quiero ver tu rostro.

Buscaré la forma más simple
de no sufrir, al no tenerte,
cada vez que abro mis ojos.

Lucas Seoane. 22 de abril de 2008.

Ogro

Estoy mal, triste,
y me haces falta.
Extraño tu risa,
tu voz, tus manos,
tus ojos, tu nada...

Quisiera comprender
por qué te fuiste
cuando más te necesitaba.
Si a tu merced estuve
siempre que me pediste.

Desde que te marchaste
estoy vacío, no vivo.
Sin ti ya no puedo contemplar
la confianza en otro ser.

Tu sola presencia
hacía desaparecer
al ogro que hay en mí.

Contigo era otra persona.
Distinto, nuevo, feliz.
Pero ahora que te alejas
vuelve el que siempre odié.

Lucas Seoane. 22 de abril de 2008.

Domingo

Despertar con el Sol en los ojos.
No hay ruido, sólo escuchar el silencio.
La sonrisa de la abuela.
El abrazo de mamá.
Una ducha reconfortante.
En la tele, sólo noticias de paz.
Un desayuno estimulante.
Un diario sin injusticias.
Conversaciones en familia.
Una caminata que no cansa.
Y un almuerzo magistral.
El llamado de un amigo.
Alegría en un domingo ideal.
Una tarde fresca de verano.
La radio sólo pasa canciones de amor.
No hay violencia en las calles.
El cuerpo siente armonía interior.
Una mesa larga que se llena para la cena.
Sin discusiones, sólo hay bondad.
Darse cuenta que esta noche es la mejor.
Cerrar los ojos, pensar y soñar.
Este día tuvo todo para ser perfecto.
Sólo me faltás vos.

Lucas Seoane. 17 de febrero de 2008.

Equivocado

Te busqué por todos lados
y jamás te encontré.
Navegué por mis sueños,
transité mis temores,
te recordé en fotos,
me sumergí en las ilusiones
y me desperté en la realidad.
Creí que en tus ojos
podía escribir mi confianza.
Hasta llegué a pensar
que algo injusto
te había alejado de mi lado.
Por supuesto, estaba equivocado.

Te busqué por todos lados
y jamás te encontré.
De la nada apareciste de vuelta.
Sin dar explicaciones rogaste no hallarme.
Parecías extraña, otra persona.
Tus ojos ya no me eran confidentes.
Me di cuenta que tu alejamiento fue culpa mía.
Pero nunca reaccionaste.
Me preocupé y a tu disposición me puse.
Entregado a tus solicitudes, quejas y alegrías
pensé que podía retornar a una alianza.
Por supuesto, estaba equivocado.

Te dejé de buscar
y finalmente apareciste.
Mi esperanza era volver a reír,
ser el oído de tus palabras,
buscar la solución a tus problemas,
estar a tu disposición todo el tiempo.
La diferencia es que ésta vez
realmente te necesitaba.
Requería de un oído y de un abrazo.
Si te busco es por que te preciso.
No supiste verlo.
Creíste que otra vez
iba a estar rendido a tus pies.
Por supuesto, estabas equivocada.

Lucas Seoane. 24 de enero de 2008.

Rendido

Cerraré los ojos por toda la eternidad
y te libraré de todo malestar.

Bajo un Sol de verano,
rendido a las sombras
que atormentan mi pasado
y eliminan mi futuro.

Pronto el dolor culminará.
Cerraré mis párpados para siempre
y me sumergiré en un sueño incontable.

No derrames lágrimas por mí.
Demasiado sufrimiento ya te he dado.
No eres responsable de mis actos.
Simplemente la vida me ha cansado.

Un lugar paradisíaco me espera.
Un sueño lleno de euforia.
No importa si es cielo o infierno
Sé que me mantendrás vivo en tu memoria.

Lucas Seoane. 02 de enero de 2008.

Tango

El límite se hará presente.
Tu rostro será pasado.
El Sol se ocultará en tu cabello,
y tus ojos me alumbrarán por última vez.

Pasarás a ser parte de un recuerdo.
Con el tiempo serás una foto amarilla en mi memoria.
Olvidaré el aroma de tu piel,
pero guardaré tus sonrisas regaladas.

Si el fino destino lo desea,
volveremos a encontrarnos.
Bajo una agradable melodía,
tus suaves manos se reposarán en mí.

Fue un tango de mil días.
Lo bailaste de forma magistral.
Hasta la milonga más alegre
Termina con un triste final.

Lucas Seoane. 16 de diciembre de 2007.

Sapiencia

Dos momentos aburridos,
el primero lo olvidé.
Flores blancas en el piso
nunca más las pisaré.

Un segundo de tu arrogancia
en el piano dibujaré.
Una planta con sapiencia
nunca más la regaré.

Un silencio inesperado
esta noche pronunciaré.
Si no me cruzo con tu mirada
al dolor evitaré.

Lucas Seoane. 09 de noviembre de 2007.

Punto

Días perdidos de noches alargadas.
Tiempos malgastados
que no se repetirán en el futuro.
El Sol que resplandece
en un cuarto oscuro.
Al cerrar mis ojos
sólo veré los tuyos.
Entre una encrucijada de consejos,
deseo que mi instinto se equivoque.
Palabras como bengalas sin destino,
se disparan de mi boca.
Despedidas tempranas
entre el viento, que aun sopla.
Un manjar de letras
que serán devoradas al decir adiós.
Ríos de culpas.
Senderos de enojos.
Bronca nocturna
malgastada en tu mirada.
Un sin fin de finales.
Confusiones en el acierto.
Un consuelo de ignotas preguntas
al recordar el rito de la indiferencia.

Una vez más, el instinto no ha fallado.
Clavaste la estocada precisa que faltaba.
Puntadas y más puntadas.
En mi cabeza, en mi pecho, en mi estómago.
Mi boca lanza el último suspiro.
Puedo sentir cómo se acerca.
Otra vez viene a buscarme.
Visitaré tierras donde el dolor es profundo,
hasta que se transforme en aprendizaje.
Me mataste, o me heriste, no lo sé.
Me has vencido, es cierto.
Volveré a pararme.
Volveré a correr.
Volveré a sentir.
Volveré a equivocarme.
Volveré...
Se apaga la Luna.
La oscuridad se ve clara.
Ahora sí. Llegó el momento.
Puedo sentirlo...
Tu cuchillo en mi espalda
sólo me hace transpirar.
El acabose premeditado
marca el punto final.

Lucas Seoane. 25 de octubre de 2007.

Será

Hasta ahora es una vida corta.
Debería decir que no, pero todo me importa.
¿Con quién estás? ¿Dónde estás? ¿Cómo estás?
Y hasta ¿Por qué no estás?

Será que en ninguna de las respuestas
estoy involucrado.
¿Será todo esto un delirio provocado
por la alta temperatura?

¿Quién será la culpable de tanta fiebre?
Afuera hace frío, pero mi cabeza
está a punto de estallar.
Tengo calor y es insoportable.
Siento que todo se acaba,
y quizás sea sólo el comienzo.

¡PUM! De repente un golpe.
Todo se vuelve oscuro y confuso.
¿Vendrás por mí ahora?
La espera es tediosa y tu imagen
tarda en aparecer. El dolor recrudece.

Por fin puedo ver tu cara y
la oscuridad se convierte en luz.
Sin embargo, mis ojos siguen cerrados.

Al abrirlos, tu ausencia dirá presente
y la soledad volverá a ser mi única compañera.

Lucas Seoane. 08 de agosto de 2006.

Flores

Parque con luces que no se apagan nunca.
Ruidos de piedras que golpean las vías.
Una campana anuncia el paso del tiempo.
Barrio de Flores regala tardes soliadas
entre gente que camina apurada.

Cinco pizzerías que puntean cada esquina
Y un mural de sueños recibe pasajeros.
Centenares de pasillos muestran tus colores.
Rostros desconocidos se convierten amistosos.

Barrio de Flores me diste una noche bailable.
Galerías de esfuerzos que no descansan.
Variadas nacionalidades te abrazan.

Tus calles de tierra fueron alguna vez.
La conciencia no olvida esa blanca palidez
con que la nieve cubrió tu verde invernal.

Cuna de escritores, poetas, tangueros y humoristas.
Todos ellos te dedicaron un párrafo de sus vidas.
Barrio de Flores no te apagues nunca.
El ángel gris un poema hecho tango te quiere dedicar.

Lucas Seoane. 30 de septiembre de 2007.

Suspiro

Si supieras que sufro
cuando no me ves.
Si supieras que muero
cuando me ignoras.

Si supieras que si despierto sonriente
es porque he visto tu rostro en mis sueños.
Si supieras que tu mirada me hipnotiza.
Si supieras que tu boca quiero besar.

Si supieras que suspiro
cada vez que te pienso.
¿Cambiaría algo si supieras
todo lo que siento?

Lucas Seoane. 21 de septiembre de 2007.

Chau

Quizás no sea el momento.
Quizás no sea el lugar.
Tal vez no sea este el tiempo
en que empecemos a soñar.

Un abismo de indiferencia
me separa de ti.
La última despedida fue crucial.
Jamás existió un hola,
pero sí hubo un chau.

Lucas Seoane. 11 de septiembre de 2007.

Rechazado

Enmudecido por tus ojos.
Tu mirada me calla.
Tu ser me intimida,
pero mi cuerpo clama tu llegada.

Enfurecido por los que nos rodean,
quisiera quedar a solas contigo.
Tu boca dispara frases
que solo mi corazón comprende.

Con tu ausencia, solo hay vacío a mí alrededor.
Si no me hablas, el vacío paso a ser yo.
El problema no es estar enamorado.
El problema es sentirse rechazado.

Lucas Seoane. 29 de agosto de 2007.

Temblar

Estando cerca jamás llegué a conocerte.
Cuando nos alejamos fue que te descubrí.
Puedo leerte como leo a un diario.
Disfruto observarte a través de una pantalla.

Tu presencia me inhibe.
Que me hables me incomoda.
Pero recordarte me hace temblar,
en las noches en soledad.

A tu lado quiero estar,
Que sientas mi corazón latir.
Compartir contigo mis momentos
y que, de una vez por todas, comencemos a vivir.

Lucas Seoane. 11 de agosto de 2007.

Pesadillas

Todo cambia en ese instante en que te veo.
El mundo entero se sale de foco.
El resto se aleja, pero vos te acercás.
Un mar de nubes,
un cielo con olas.
La naturaleza se altera.
Tu rostro se mantiene angelical.

Tormentas de la noche.
Pesadillas en la madrugada.
El tiempo se acelera
Y la Luna nos espera.

En un paseo nocturno
invitarte a salir.
Descubrir que en esa boca
amanece el mismo Sol
que ilumina París.

Muevo las piezas
o muevo el tablero.
Tengo la sensación
de que el juego está perdido.

Tormentas de la noche.
Pesadillas en la madrugada.
El tiempo se acelera
Y la Luna nos espera.

Las cartas no están de mi lado,
y el dado no para de girar.
Si pierdo esta batalla,
sólo espero despertar.

Lucas Seoane. 16 de noviembre de 2006 (pensado como canción).

Soledad

Ya no sé que hacer
con esto que me está pasando.
Prendo la tele y todo sigue igual.
Si te tengo aquí
mi mente se disipa.
Pero lo cierto es que tú nunca estás.
Vuelvo a la radio,
mi única compañera,
buscando algunas palabras
que me puedan consolar.
Sin embargo nada cambia.
Las mismas noticias
y la misma canción
que me habla de soledad.

Lucas Seoane. 16 de noviembre de 2006.

Paranoia

Todos hablan sin parar y nadie se calla.
Todos gritan, todos opinan, todos suponen.
El mundo entero va a mil
y se mueven velozmente.

Dentro de mi cabeza
las imágenes van rápido.
No hay nada que hacer,
mi cuerpo se mantiene lento.

La paranoia se apodera de mí
y la locura se adueña de mi mente.
Me estoy volviendo loco,
completamente loco.

No tengo sueño y hace calor.
No dejo de pensar en ellas.
Tan lindas y tan distintas,
que hasta la mezcla
resulta atractiva.

Lucas Seoane. 16 de noviembre de 2006.

Un espectro en la noche

Te llevaste un párrafo de mi vida,
Me parece que era el mejor.
Ahora tengo que escribir todo de nuevo
Y no sé por dónde empezar.

Doy mil vueltas en la cama,
ya no puedo dormir.
Afuera los pájaros cantan,
el Sol comienza a salir.

Tomo mi guitarra
y empiezo a tocar.
Tu imagen aparece
pero de pronto se va.

Doy más vueltas,
ahora por la habitación.
Un cigarro me acompaña.
En un abrir y cerrar de ojos
pasé de la noche a la mañana.

Soy un trasnochado,
Un espectro en la noche.
Mi canción es rock and roll
y estos versos para vos.

Lucas Seoane. 16 de noviembre de 2006 (pensado como canción).

Tu mirada

Y algo sentís cuando te parás muy cerca de mí.
Y algo percibís en el momento en que te miro.
Una palabra, una sensación y la manera en que pensás,
todo eso me enamora, hasta la forma en que te sentás.

Al mirarte y al hablarte
me sonrojo y sonrío.
Aunque vos no lo demuestres,
pienso que te pasa lo mismo.
Me pongo nervioso
y como un tonto te ignoro.

Te he visto bailar
Pero nunca conmigo.
Tu boca es mi obsesión
Y tus ojos son el motivo de esta canción.

Todo lo que vestís
Me gusta como te queda.
El negro con pollera resalta tu mirada,
el verde con jeans azules remarca tu figura,
y el blanco, de manera angelical,
alumbra el colorado de tus mejillas.

Te he visto bailar
Pero nunca conmigo.
Tu boca es mi obsesión
Y tus ojos son el motivo de esta canción.

Lucas Seoane. 16 de noviembre de 2006 (pensada como canción).

Noche

Un esqueleto se movía,
de la cabeza hasta los pies.
Su dentadura él mostraba.
Todos ya empiezan a correr.

Y solo tirado en este sillón
Mirando noticias viejas.
La Luna me espera afuera.
Entonces iré por ella.

La noche es joven, dice mi papá,
y agrega: "Es perfecta".
Será que el viejo soy yo
Y eso a mí me afecta.

Esta noche soy un cazador,
saldré a buscar una fiesta.
Tu cuerpo quiero tomar
antes que anochezca.

Pero quizás ya es tarde
Y la noche no está en pañales.
Su adolescencia y su niñez
fueron demasiado violentas.
Sin embargo, al llegar a la cama
todo se arregla.

Esta noche soy un cazador,
saldré a buscar una fiesta.
Tu cuerpo quiero tomar
antes que anochezca.

Un esqueleto se movía,
de la cabeza hasta los pies.
Su dentadura él mostraba.
Todos ya empiezan a correr.

Lucas Seoane. 16 de noviembre de 2006 (pensado como canción).

La vida triste

Tirado en la cama,
Mirando el techo.
Pero hay algo más.
Miro la vida pasar.
Ella no sólo me pasó
sino que me sacó
varios metros de distancia,
y es muy difícil alcanzarla.

Buscaré un destino,
Buscaré una puerta
Que me lleve a tu lado,
Aunque estés muerta.

Ya esta, parece que acá termina todo.
O quizás sólo sea el comienzo del sufrimiento.
No encuentro mi persona,
No encuentro mi lugar.
La única que me queda
Es salir a fumar.

Buscaré un destino,
Buscaré una puerta
Que me lleve a tu lado,
Aunque estés muerta.

Y tal vez todo aquí termina...

Lucas Seoane. 16 de noviembre de 2006 (pensado como canción).

Libertad

Era un chico tirado en una esquina,
con amigos, botellas y el tiempo a favor.
Pero justo en ese lugar
cometió su más grande error.
En esa esquina donde se juntaban el pasado y el futuro,
se encontraba un pequeño bar llamado "Presente".
Esa noche conoció una bella dama
tan blanca como la nieve.
Una rica y joven mujer
y con mucha experiencia en la cama.
Lo que él nunca supo
es que su dueño, el destino, la mandaba.
Ella lo sedujo con facilidad.
Él no opuso resistencia.
Sus labios comenzaron a sentir el fuego
y en ese preciso momento
se dio cuenta que su vida cambiaría.
Pero eso a él no le importaba,
y esa noche en aquel bar de la esquina
ya no había más botellas,
ni amigos a su alrededor.
Sólo estaba la policía.
Entre golpes quiso salir.
Pero de algo jamás escaparía,
porque esa noche, en esa esquina,
la vida lo engañaría.
Y aunque de la policía logre escapar,
jamás podrá huir de esa dama
que le robó su libertad.

Lucas Seoane. 16 de noviembre de 2006 (pensado como canción).

Locura

Te pienso y me duele.
Quisiera que estés junto a mí.
No tenerte cerca me desespera,
no poder tocarte me mata.
Te busco por todos lados
y no te encuentro en ningún lugar.
Es como si algo me alejara de vos.
La locura se adueña de mi mente,
aunque no de mí corazón.
Y salgo a buscarte de nuevo,
pero fracaso en el intento.
Si tan solo me enviaras una señal,
estoy seguro que mi corazón la escucharía,
así como el tuyo oye mi pedido de ayuda.
Te extraño. Te necesito.
Muero de ganas de verte,
y en el único lugar
en donde quiero morir
es en tus labios.

Lucas Seoane. 30 de mayo de 2005.

Llena

Cuando te conocí eras nueva,
será eso lo que me gustó de ti.
Pero creciste y mi amor también.
Te observo por las noches
y me encanta que me ilumines,
y no es que tengas luz propia,
es que brillas.
Adoro tu cara cuando está llena de amor,
y ansío conocer tu lado oscuro.
Quisiera pasar la noche en tu cuarto,
pero siempre estás cambiando,
y por la mañana te marchas.
Aunque digan que sos cobarde,
sé que no es cierto.
Porque sales por las noches sola
y te quedas allí esperándome.
Eres bella y difícil de alcanzar,
pero mientras estés ahí,
yo seguiré admirándote todas las noches.

Lucas Seoane. 03 de febrero de 2005.

Paisaje

Si me quedo mirándote es porque me gustas.
Pero, si intento hablarte no me salen las palabras.
Desearía decirte lo que me pasa.
Quisiera contarte mis sentimientos.
Y es que a tu lado me siento distinto,
como si todo desapareciese alrededor nuestro.
Solo quedamos tu y yo, en aquel paisaje imaginario.
Un lugar lleno de vida, de color, de alegría.
Sin embargo, completamente vacío si te marchas.
Todo se oscurece, todo se quiebra.
El tiempo, las palabras, el viento.
Mi mirada se nubla, mi boca se cierra,
mi corazón se detiene. Pero no muere,
porque se alimenta con la esperanza
de volver a verte el día siguiente.

Lucas Seoane. 24 de enero de 2005.

Hechizado

Si tan sólo me escucharas,
aunque sea un momento,
oirías a mi corazón
y sabrías lo que siento.

Si tan sólo me miraras
sé que quedaría hechizado.
El momento más hermoso
es el que paso a tu lado.

Pero si tan sólo me besaras
el tiempo se detendría.
Ya nada tendría sentido
y en tus labios moriría.

Lucas Seoane. 24 de enero de 2005.

Sonríe

Cada vez que te ríes
siento que lo he logrado.
Una sonrisa en tus labios
es un momento dorado.

Cada vez que te miro
todo se paraliza,
solo me siento vivo
con el sonido de tu risa.

Por eso, es que no quiero
que vos estés sufriendo.
Merecés ser feliz
y vivir sonriendo.

Lucas Seoane. 11 de enero de 2005.

Si

Si cierro mis ojos
solo veo tu cara.
Si abro una puerta
solo espero tu llegada.

Si busco un camino
tu voz me orienta.
Si pierdo la esperanza
tu sonrisa me alienta.

Si miro al cielo
tus ojos me iluminan.
Si escucho al viento
tus palabras me abrigan.

Si amar se me olvida,
recordarte me hace fuerte.
Si tenerte fue mi vida,
perderte fue mi muerte.

Lucas Seoane. Marzo de 2003.

Amor

Fui a donde jamás estuve.
Estoy en donde nunca llegué.
Voy a donde no me dirijo.
Llego a donde no existo.

Todo desaparece si no estás.
Todo se esfuma si no te siento.
Todo desaparece a mí alrededor.
Todo se lo lleva el viento.

Solo una cosa poseo.
Solo una cosa tiene valor.
Solo una cosa en la vida.
Solo me queda tu amor.

Lucas Seoane. 10 de marzo de 2002 (inspirado en Amor eterno de Becquer).

Caminos


Encontrando el futuro,
Lo pasado quedó atrás.

Ayer había miradas.
Miradas que no vemos más.
Observando al tiempo,
Recorriendo los caminos del más allá.

Antes nos importaba todo,
No olvidábamos nada.
Hoy hacemos lo necesario,
Evitando lo que sea malo,
Llevando una vida ligera,
Adelantándonos a los demás.
Dudamos en algunas cosas
O preferimos escapar.

Matamos al pasado,
Intentando olvidarlo.

Tenemos el presente,
Intentamos mejorarlo.
Encontrando un camino,
Remontando un barrilete,
Rompiendo las barreras
Aunque solo me quede.
Lucas Seoane. Noviembre de 1999.